*
*No te vayas. No te vayas. Después de que te fuiste solía soltarte unos discursos muy largos. Solía hablarte a todas horas aunque estuviera sola. Durante meses estuve hablándote; ahora no sé qué decir. Era muy fácil cuando sólo te imaginaba, incluso imaginaba que me contestabas. Teníamos largas conversaciones los dos. Era casi como si estuvieras ahí, podía oirte, verte, olerte. Podía oir tu voz, a veces tu voz me despertaba; me despertaba en medio de la noche como si estuvieras en la habitación conmigo. Después se desvaneció. Ya no pude imaginarte nunca más. Intenté hablar en alto, como solía hacerlo contigo, pero no había nada. No podía oirte. Entonces, me di por vencida. Todo se paró; tú desapareciste. Ahora trabajo aquí y oigo tu voz todo el tiempo. Todos los hombres tienen tu voz*
es bonito.
ResponderEliminarduele
es parís, texas.
ResponderEliminar